Enterrar una olla de barro sin esmaltar, tapada y rodeada de raíces sedientas, entrega humedad directa donde importa. Se rellena semanalmente, casi sin evaporación superficial. Es un sistema antiguo, barato y bello, que regala tiempo para escuchar grillos y conversar.
Las velas triangulares generan sombra dinámica y se ajustan con mosquetones según estación. El cañizo filtra luz dura y suaviza vientos repentinos. Ensaya posiciones durante un día completo y registra fotos; así encuentras el equilibrio entre protección, cielo visible y calidez.
Bajo el pavimento coloca grava gruesa, luego una capa intermedia y finalmente sustrato aireado. Evitar charcos es tan importante como regar bien. Prueba con pruebas de cubeta y observa drenajes en tormentas; ajusta pendientes mínimas sin sacrificar accesibilidad ni comodidad cotidiana.
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